Proyecto Caubilla

O cómo grabar en casa un disco desde 0 sin conocimientos

El inicio - Parte 1

 

Los comienzos siempre son duros. En mi caso, todo empezó por un intento infructuoso de grabar una canción para impresonar a alguien, lo cual después de escuchar la primera versión de la canción que le envié, entiendo totalmente que no lo consiguiera. No tenía ni idea de lo que había que hacer para grabar una canción (en mi cabeza parecía tan fácil como tocar la guitarra, cantar y poco más), ni tenía el material suficiente (yo pensaba que sí, pero me faltaban cosas y otras había que mejorarlas), pero tenía ganas, ilusión y motivación.

 

Lo primero, el material necesario. Obviamente una guitarra eléctrica (ya que la música que hago es estilo rock, es imprescindible) que como tenía dos, ese punto estaba cubierto. El resto de los instrumentos, los tendría que simular (ya veremos cómo), pero la guitarra era necesaria. También es imprescindible una interfaz de sonido, ya que para poder grabar con un mínimo de calidad, había que conectar la guitarra directamente al equipo. Por supuesto, también hace falta un micrófono, y tenía uno (el BM-800) que me compré hace años en aliexpress por unos 20€ (claramente la calidad no era muy allá, pero al menos era de condensador). Por si alguien no lo sabe, hay dos tipos de micrófonos, dinámicos y de condensador. Los dinámicos son menos sensibles y se utilizan más para directos, y los de condensador son más delicados y captan absolutamente todo el sonido, incluso los que casi no se oyen por una persona humana (para lo bueno y para lo malo, como comprobaría después).

 

Una vez tenía el material necesario para grabar, y como todo buen autodidacta e informático, busqué tutoriales por internet a ver qué había que instalar. Lo primero que tenía que elegir era un DAW (digital audio workstation, o programa que se encarga de la grabación, mezcla y edición). Un video de Jaime Altozano hablaba bien del Reaper y no parecía muy complicado (qué iluso era...). Como tiene una versión de prueba ilimitada, para empezar me parecía buena opción (la licencia son 60$, también bastante asequible).

 

Una vez tenía el DAW y el material, era cuestión de enchufar todo y grabar. Pensaba que en uno o dos meses lo tendría listo para triunfar, y lo que tenía en ese mes o dos meses era toneladas de frustración y mucho, pero no nos adelantaremos. Los primeros días fueron días de conectar, probar, comprobar que no funcionaba bien, no se oía, no tenía algo activado en el DAW, revisar todo otra vez, y volver a empezar. Estaba muy motivado y soy bastante terco terco, pero hubo momentos en los que no tiré la toalla de milagro.

 

Cuando conseguí que lo que grababa sonase en el DAW (no sin antes pelear casi a muerte con el Reaper, que Jaime lo en el vídeo lo hacía fácil y yo no sabía por dónde me daba el aire, claro), llegaba la primera gran frustración. ¿Por qué en mi cabeza sonaba maravilloso y lo que grababa sonaba terriblemente mal? Está claro que si hay gente que se dedica a grabar discos es porque tiene mucha complicación, lo que descubrí a base de darme ostias contra la realidad. La grabación musical tiene muchas muchas muchas aristas que hay que dominar para que suene bien. Descubrí términos que apenas conocía como ecualización, mezcla, VST, LUFS y muchos más, que iremos desgranando poco a poco.

 

Y eso por no hablar de la voz. Ay, la voz, lo bien que suena cuando hablas y lo mal que suena cuando te escuchas grabado. Ese no era yo, yo canto bien, me decía... ¡Cuánto me quedaba por frustrarme! Afortunadamente, después de unos cuantos meses he aprendido a convivir con ella (no ha llegado a gustarme del todo, pero vayamos poco a poco, que tampoco llevo tanto con esto). Además de eso, tal y como decía antes de los tipos de micrófonos, los micrófonos de condensador captan absolutamente todo. Pero todo TODO. Y, cuando no estás en un estudio, ese todo no es sólo los matices de la voz, la pequeña afonía, el mini desvío en la entonación... Además, es el pequeño eco que se escucha por no tener la habitación acondicionada o el ventilador del ordenador, que son cosas que no escuchas hasta que lo grabas.